domingo, 26 de diciembre de 2010

-¿Dónde está el dinero?-

Se han buscado causas y causantes de la crisis económica imperante con los argumentos más peregrinos, al igual que se están buscando los medios de paliarla, con los medios también más peregrinos. Tal vez porque está de moda el peregrinar a Santiago de Compostela, el Sumo Pontífice Benedicto XVI lo hizo, pero en avión, en avión vino y a las pocas horas en avión marchó, dejando tras de sí una religiosa estela de gloriosos gastos que superó los tres millones de euros.

Los estados intentan contener la crisis por medio de sus gobernantes queriendo quitar del ciudadano lo más posible, lo más que se le puede quitar ya es la vida, también le vale al estado la vida humana, pues ésta traducido en términos económicos, es dinero. Hasta hace un par de años, la teoría de Carlos Marx, de que el acontecer histórico se movía por el capital y que las clases sociales se diferenciaban según el capital que se poseía, era rechazado. ¡No hay dinero señores! Y el mundo se descalabra de arriba abajo y de abajo a arriba y vuelta a empezar. Las empresas cierran porque no venden, los obreros van a la calle y no pueden comprar. Las jubilaciones se reducen, los ancianos pasan frío en invierno y penurias el resto del año. Los matrimonios ante la imposibilidad económica de separarse, permanecen unidos ante el adverso y negro futuro hasta la muerte por violencia doméstica. Ahora llamada sexista. Mientras los jóvenes se internetualizan acabando de idiotizarse los que aún no lo estaban.

Las prostitutas toman la calle de nuevo, los prostitutos también, estos últimos al parecer antes no los había. Las multas de tráfico se multiplican incrementándose las penalizaciones. Los despidos empresariales disfrazados bajo diferentes nombres se abaratan, los contratos laborales si antes eran basura ahora son de estercolero.

La forma que el estado tiene de adquirir dinero, es ésta junto con la clásica de subir los impuestos.

Pero ustedes saben, aunque hayan escuchado lo contrario, que la crisis viene de arriba para que la paguen los de abajo. Es como el martillo, golpea de arriba abajo no hiriendo nunca a quien lo maneja. Parafraseando a Bertolh Brecht, el capital es una bota y la bota que pisa es siempre una bota. Evidentemente la serpiente siempre pica al que va descalzo. Esto último es una célebre frase del obispo Romero, asesinado en el Salvador por los guardianes del mundo libre, el servicio secreto Norteamericano.

Aquellos que hayan leído a Castaneda, recordarán el capítulo de la enseñanza del mejicano Don Juan al joven Castaneda, mostrándole la configuración del mundo en dos partes diferentes e indiferenciadas el Nagual y el Tonal. Algo así como el cosmos que engloba a los universos. Algo así como el subconsciente que domina al consciente. Algo así como la divinidad que todo lo contiene.

Pues he aquí algo sobre la crisis. Tomemos como ejemplo de la tierra, una casa de varias habitaciones, en ella hay 10 calefactores disponibles para su uso. A eso se le llama sociedad de abundancia. De repente solamente hay tres calefactores disponibles para los usuarios de la casa. A eso se le llama crisis.

¿Dónde están los siete calefactores que faltan?. Habíamos quedado que la tierra era una casa, fuera de ella nada existe, ¡no hay más que registrar las habitaciones! en alguna de ellas se encuentran ocultos e intencionalmente acaparados!.

Yo, ciudadano de a pié, sólo cuando camino, entrego mi dinero al constructor que me hace la casa, el dinero no desaparece, es él quien ahora lo tiene.

Si este constructor es un calavera y lo gasta en un casino, el dinero no desaparece, es el propietario del casino quien ahora lo tiene. Y si el propietario del casino es aquejado de la extraña dolencia “locura generosa” no descrita en los libros de patologías mentales, y le diese el punto de repartir su dinero entre mil indigentes, el dinero no desaparecería, serían los mil indigentes quienes lo tendrían.

La tierra es una casa con varias habitaciones, fuera de ella nada hay. ¿Dónde está el dinero? O mejor ¿Quiénes tienen intencionadamente acaparado el dinero?.

lunes, 20 de diciembre de 2010

-La Crisis ha Venido-


La crisis ha venido y nadie sabe como ha sido. 
Hace ya años que se venia telegrafiando una crisis económica general, pero nadie hacía caso de los numerosos telegramas recibidos. A la población le gustaba seguir tan a gustosamente a gusto y embobarse en la televisión con programas llenos de personajes, que lo más destacable de ellos es la vulgaridad.

Si esto hacían antes de la crisis, esto mismo y con más tesón hacen en la crisis misma.

Los gobernantes lo sabían, quiero suponer que así era, nada supieron hacer para su contención futura, excepto la de llenar sus cuentas bancarias y sus acciones liberadas, la pertenencia a consejos de administración y gerencia de empresas, o la de ocupar puestos de alcaldes de grandes ciudades, sin mencionar el sustancioso sueldo vitalicio. Que otra cosa podían haber hecho los pobres gobernantes, digo pobres en el sentido espiritual, que ponerse a buen cubierto ellos y sus familias.

Los votantes de partidos reaccionarios, nacionalistas, católicos, protestantes o religiosos en general, culpan de la crisis al gobierno, si el gobierno en funciones es socialista. Esto ocurre en todas las naciones europeas, y no europeas también. En Francia, esos señores podrían tener razón, pero en España, solamente la podrían tener en parte. En España hay un gobierno central, por tanto la culpa de la crisis la tiene el presidente del gobierno central, pero como hay gobiernos autonómicos, la culpa en las autonomías la tienen los presidentes de los gobiernos autonómicos, pero como hay ayuntamientos, en mi pueblo, la culpa de la crisis la tiene el alcalde.

Los votantes de partidos libero-capitalistas, me refiero a socialistas, comunistas y todos los demás minúsculos partidos que les gustarían ejercer el poder, culpan de la crisis a los empresarios. Esos señores podrían tener razón, pero solamente la tendrían en parte. Empresarios, lo que se dice empresarios, hay muy pocos en cada país.

Tanto es así, que la prueba se tiene en que estos señores a quienes culpamos se ven obligados a cerrar sus empresas. Si se refieren a los grandes empresarios, es decir a esas cincuenta familias de cada país que controlan el dinero del mundo, eso ya es otra manera de hablar y de decir.

Los lectores de prensa, muchos de ellos pertenecientes al funcionariado o integrantes de profesiones liberales, haciendo una complicada abstracción culpan a los brockers neoyorkinos.

Entiendo el efecto mariposa, pero no logro entender el efecto producido por la bolsa de Nueva York en que no logre vender los pisos el constructor de mi pueblo. Siempre he creído que los pisos o los inmuebles, no se vendían por lo abusivo de sus precios, o que no se podían comprar porque los emolumentos mensuales percibidos no alcanzaban a pagar el importe.

Los ideotizados, que son todos los anteriormente mencionados y los que no he mencionado también lo son, culpan en gran parte a la emigración extranjera de países con más crisis hacía países que pretendidamente tienen menos. Los ideotizados exigen que se les expulsen y los reenvíen a sus naciones de origen, olvidando los idiotizados que sus padres han sido emigrantes en países europeos y sudamericanos y que muchos de ellos se desplazan todos los años de temporeros a las vendimias y recolección de frutas a Francia, Alemania e Italia. También opinan así los ideotizados universitarios, olvidando que realizan estudios en países europeos, intentando lograr seguidamente si pueden, un trabajo en esos mismos países. Señores idiotizados, sean padres, madres, hijos o hijas, eso es ser emigrantes o inmigrantes, dependiendo del país desde donde se vea.

Buscando en la memoria tengo muy presente las páginas de “La crítica de la teoría económica” en tres gruesos e interesantes volúmenes escritos en el siglo XIX.

El autor, no se asusten ustedes, era un teórico, jamás fue un hombre de acción, se llamó Carlos Marx. Este filósofo era judío y de cuestiones económicas sabía un rato largo, explica muy bien como se producen, de donde vienen y a donde se dirigen las crisis capitalistas. Claro está, que primero hay que leer los tres volúmenes de “El Capital” que a pesar de los millones de parados existentes, con todo el tiempo por delante y por detrás, no los ha leído nadie.

Mientras tanto, los más elevados místicos y transcendentales de los idiotizados, seguirán practicando yoga, meditación Zen, Tai Chi o irán a remojar y embarrar sus andrógenos cuerpos, tanto ellos como ellas en centros de talasoterapia, balnearios u hoteles con spa.

La crisis ha venido y nadie sabe como ha sido. ¿O era la primavera?.

viernes, 10 de diciembre de 2010

-Lo que nos han hecho las Leyes-


El día 8 de marzo, en Madrid, se han reunido con el ministro del interior Barrionuevo una delegación de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), encabezada por su secretario José María Cuevas. Los empresarios proponen al ministro del interior medidas para aumentar la seguridad ciudadana. Haciéndole participe de las preocupaciones de los empresarios por sus dineros y que ellos engloban, demagógicamente dentro de la seguridad ciudadana.

Si bien es cierto que los componentes de la CEOE son ciudadanos españoles. También es cierto que la CEOE es una organización de empresarios y, a menudo, cuando un señor es empresario es poco ciudadano.

Ciudadano es el perteneciente a un lugar que cumple y respeta sus derechos y obligaciones. Se añade también: “hombre bueno, perteneciente al estado llano”.

De ahí que no baste para ser buen ciudadano cumplir con la ley. A lo sumo se llegaría a ser ciudadano respetuoso con la ley. Por hombre bueno entiendo yo aquél que hace el bien, aquel ciudadano que ama más al hombre que al dinero, cosa esta imposible para los empresarios de la CEOE. Por otra parte, cuando a lo de hombre bueno se le añade, perteneciente al estado llano, quiere decir: “señor que pertenece al pueblo, simple, incapaz por medios o por honradez de explotar de una o de otra forma a sus semejantes”. Y los empresarios de la CEOE no pertenecen al estado llano y sí tienen medios para…

Un señor llamado Miguel de Cervantes, fue acusado y condenado por estafa. Cervantes en el D. Quijoté de la Mancha, libro tan conocido como tan polo leído, hace hablar a Sancho después de que de él se hubiesen reído nobles y caballeros. Al salir de la insula Barataria, donde le hicieron embusteramente gobernador: “He salido con el mismo dinero que he entrado, he sido un hombre honrado”, dijo.

“El documento entregado al ministro del interior recuerda que en España fueron denunciadas, en 1983, un total de 588.679 delitos, y que, entre los meses de mayo y diciembre, hubo 75.000 presos preventivos que fueron puestos en libertad y que el 25% de ellos volvieron a ingresar en la cárcel”.

Cuando hablan de delitos se entienden delitos contra la propiedad, máxima preocupación de los empresarios de la CEOE. Esta cifra es realmente alarmante, alarmante y espeluznante. Quiere decir que en España se han atrevido a robar en un solo año mas de medio millón de personas, lo que indica que muchos más han tenido la idea y no se han atrevido a dar el paso.

Me pregunto: ¿el robo, se hace por placer o por necesidad?. Si es placer el robo, es un placer que curiosamente les gusta a los necesitados, a los humildes, a los que nada tienen, a los sin trabajo. Robar una pequeña cantidad de dinero que apenas llega para el mes para que luego las leyes castiguen con penas de varios años de cárcel.

Por si no lo saben: preparar y organizar un robo cuantioso se necesita dinero previo. Y puedo asegurarle al lector que, entre los innumerables “chorizos” término despectivo que utilizan los señores de la CEOE, no conozco ni tan siquiera uno que lo posea. Por el contrario a muchos empresarios que conozco, que he tratado y trato, poseen dinero en demasía para ellos y para varias generaciones de su descendencia.

Si el 25% de los presos en libertad provisional han vuelto otra vez a la prisión, es debido a que el sistema penitenciario está mal organizado. En lugar de ser un método de aconsejar, de facilitar caminos, de solucionar el problema que ha conducido a esta conducta, se limita únicamente a la horrorosa, deshumanizada y anticiudadana función de retener en un edificio a personas que han tenido que robar. ¿Por placer a hacerlo o por necesidad?. Siempre he creído que uno desea lo que no tiene.

Que este 25% haya vuelto a la cárcel también es debido al comportamiento a que ha estado sometido un señor durante el tiempo de prisión. Un país que tiene más de 2.000.000 de personas en paro ¿dónde creen que van a buscar trabajo? ¿de que van a vivir? ya no menciono otros problemas y dificultades.

Un señor llamado Víctor Hugo, que también tuvo problemas con la ley, escribió una de las mejores obras de la literatura universal: “Los Miserables”. Jean Valjean, es perseguido toda su vida por la implacable justicia. Su delito haber robado un pedazo de pan. Para la ley es igual lo que se robe; el robo es robo y no hay más. Víctor Hugo, conocedor del alma humana, muestra en esta obra quienes son los auténticos miserables.

Entre las medidas propuestas por la CEOE destacan: vigilancia de la venta ambulante y callejera (que se ha convertido en el medio idóneo para la venta de los productos robados; coordinación de los policías municipales con los gubernativos; desgravación para las medidas privadas de seguridad; instrucciones a la fiscalía sobre impugnación de las resoluciones judiciales generosas sobre la libertad provisional; creación de nuevos juzgados y centros de reclusión; agravamiento de las penas establecidas en el código penal sobre tráfico y consumo de drogas y sobre la aceptación de objetos robados y supresión de los atenuantes relativos a tales delitos.

Si un señor vende objetos es un comerciante, si le dan oportunidad y dinero se transformará en industrial y, consecuentemente miembro de la CEOE. Si un señor vende objetos en la calle, es un comerciante en potencia y si le dan oportunidad se transformaría en miembro de la CEOE.

Por otra parte, si se venden por las calles objetos robados, es que hay numerosos ciudadanos que los compran, por lo cual este delito deja de ser delito ya que cubre necesidades populares, es decir, del pueblo.

He conocido a vendedores ambulantes y callejeros y puedo asegurar que ninguno me vendía un chalet, un auto deportivo, yates o lanchas motoras. Siempre me ofrecían un abrigo, una cazadora, una cámara fotográfica. Jamás uno de ellos me propuso préstamos de ayuda al interés del 22%.

Los municipales en este país siempre han estado para dirigir el tráfico, orientar al turista, ayudar amablemente al transeúnte y tomar los vinos en la tasca de la esquina. Vigilaban, sí, pero al estilo del policía ingles, por eso, pocas veces (incluso en el gobierno del general Franco) eran mal queridos los municipales y rara vez habían sufrido violencias.

Si los ayuntamientos arman a los municipales, estos utilizarán las armas, y las armas matan sean policías, municipales o delincuentes quienes disparen. Y no hay ni habrá jamás robo que justifique la muerte de una persona, sea policía, municipal o delincuente.

Las armas no impedirán la delincuencia, porque la delincuencia tiene otras causas que todo ciudadano sabe y conoce.

También quieren construir nuevas cárceles (cerril solución para los tiempos que corren).

Tolstoi, hombre bueno, rico terrateniente, dio todas sus tierras a sus siervos liberándolos de la esclavitud.

Tolstoi, el autor de Guerra y Paz dijo: “Hoy en día el único lugar digno de un hombre honrado es la cárcel”.

Sobre el aumento de penas en delitos de drogas no hablare ahora.

Análisis futuros hechos por psiquiatras, jueces, abogados, sociólogos, toxicómanos, pequeños traficantes y grandes, si tenemos acceso a ellos, nos hablarán con mayor detalle. Baste decir que el negocio de la droga se hace con mucho dinero previo, y todo ciudadano sabe quien tiene el dinero previo a los grandes negocios.

Finalmente, en la entrevista, los empresarios calificaron de positiva la respuesta dada por el ministro Barrionuevo, que prometió abordar el tema en la próxima reunión con los gobernadores civiles.

Que nadie piense que en este escrito se defiende el robo y la delincuencia.

Valle Inclán, en su excelente obra Luces de Bohemia, desarrolla este dialogo que Max Estrella, poeta ciego, tiene, en la comisaría, con un obrero catalán.

Max: ¿eres anarquista?.

El Preso: soy lo que me han hecho las leyes.

Max: pertenecemos a la misma iglesia.

El Preso: Usted lleva chalina.

Max: ¡el dogal de la más horrible servidumbre!. Me lo arrancaré para que hablemos.

El Preso: usted no es proletario.

Max: soy el dolor de un mal sueño.

El Preso: parece un hombre de luces su hablar es como de otros tiempos.

Max: yo soy un poeta ciego.

El Preso: ¡no es pequeña desgracia… en España el trabajo y la inteligencia siempre se han visto menospreciados!. Aquí todo lo manda el dinero.

Max: hay que establecer la guillotina en la Puerta del Sol.

El Preso: no basta…".

Nota: este artículo ha sido escrito en el mes de marzo de 1984. El Ministro del Interior mencionado, fue posteriormente condenado y puesto entre rejas con algunos políticos y policías por pertenecer a la Organización Terrorista Estatal, conocida como GAL. El entonces presidente de gobierno español Felipe González, solidariamente acompañó a estos delincuentes hasta la puerta de la prisión. El GAL lo crearon miembros del gobierno socialista de aquellos años, el GAL no es otra cosa que el heredero e hijo de las organizaciones terroristas estatales denominadas “Legionarios de Cristo” y “Triple A”, creados por los anteriores gobiernos españoles que no eran socialistas.

domingo, 5 de diciembre de 2010

-La Monja Alferez- (2ª parte)-


Su marido había dado muerte a su amante y ahora quería hacer lo mismo con ella, la subió a ancas de su mula, y sin pararse se dirigió a la Plata, donde la entregó a su madre en un convento del que era abadesa. En esto aparece el marido, que espada en mano arremete contra ella, debía ser muy diestro en su manejo porque la hiere en el pecho dos veces, con la trifulca penetran en una iglesia a golpes de espada hasta el altar, ella le para un golpe de espada y con su daga le introduce un palmo de acero en sus costillas. Acude gente, y una vez más la separan de las muchas peleas que ha sostenido, muchas de ellas buscadas y otras muchas no evitadas. En la ciudad de la Paz mata a un criado del corregidor hundiéndole la daga en el corazón, el motivo, una discusión y sin conocerse más que unos minutos antes, hombre muerto. Ella estuvo a punto de serlo días después al ser condenada, pero el azar que tantas veces acudió en su ayuda, la libertó una vez más.

Participa en una batalla de cinco bajeles españoles contra ocho holandeses en el Callao, la nave Almiranta es hundida, mueren ahogados toda la tripulación, excepto ella,  dos soldados y un franciscano, que son recogidos por los holandeses.

En Cuzco, jugando una partida de cartas se le arrimó uno llamado el Cid, que ha decir de ella, era un hombre moreno, velloso, muy alto y fuerte, que con la presencia espantaba. Al ganar Catalina una mano, él entró con la suya en el dinero cogiéndole parte. Cuando vuelve Catalina a ganar, el Cid le coge parte de él. La tercera vez que lo intenta, Catalina ya preparada, le clava la daga en la mano llegando la hoja a la mesa. Todos echan mano de la espada, son cinco contra ella, en la calle la ayudan dos vizcaínos, el Cid, que estaba protegido por una cota de maya la atraviesa con la daga por la espalda, ella cae herida de muerte, la abandonan y todos se van. Catalina ensangrentada se levanta, ve al Cid sólo, va hacia él, él va hacia ella espada en mano con la sorpresa de verla todavía viva. El Cid le tira una estocada que Catalina para, a la vez que ella le tira otra que introduce hasta la empuñadura por la boca del estómago, expirando el Cid poco después.

Tan malherida se encontraba Catalina que la creen morir, en un convento es atendida, allí en confesión declara su estado de mujer, el fraile admirado, mantiene el secreto y milagrosamente una vez más sale de ese trance de muerte.

Recuperada, meses después, sale con grandes precauciones de Cuzco, no siéndole suficiente las precauciones tomadas, debe abrirse paso a pistoletazos y cuchilladas, abatiendo a uno de los amigos del Cid y oficial de justicia. Poco tiempo después al querer ser detenida por un alguacil y su ayudante, descerraja un tiro sobre el alguacil y de una estocada hunde la hoja de su espada en el ayudante.

En la ciudad de Guamanga, en una casa de juego, tiene otro altercado que continua en la calle, con el ruido y las voces salen de casa del obispo, el corregidor y el obispo con criados. El corregidor quería prenderla, pero el obispo se opone, la lleva a su casa y la cura de una herida. La personalidad bondadosa del obispo la impresiona de tal manera que ella misma cuenta “viéndolo tan santo varón, parecíame estar ya en la presencia de Dios, descúbrome y dígole: Señor, todo esto que he referido a V.S. Ilustrísima no es así, la verdad es ésta. Que soy mujer, que nací en tal parte, hija de fulano y fulana, que me entraron de tal edad en tal convento, con fulana mi tía, que allí me crié, que tomé el hábito y tuve noviciado, que estando para profesar, por tal ocasión me salí, que me fui a tal parte, me corté el cabello, partí allí y acullá, me embarqué, aporté, trajiné, maté, herí, …, correteé, hasta venir a para, en lo presente y a los pies de su señoría ilustrísima”.

El bondadoso obispo, que así debía serlo para impresionar a un carácter como el de Catalina, tan bondadoso como el que siglos más tarde Víctor Hugo describe en los Miserables, aquél obispo que impresiona al impresionable Jean Valjean. El obispo la escucha en silencio y sin pestañear, pero su rostro se encuentra mojado, está llorando a lágrima viva.

Le propone el obispo que entrase en el convento de monjas de Santa Clara, en el recorrido toda la ciudad acude curiosa para verla.

Cerca de tres años permaneció en diversos conventos a la espera de los papeles y órdenes de España, que atestiguaron de cómo no era ni había sido monja profesa, con lo cual se le permitió salir del convento, poniéndose camino para España. En la travesía de la nave Capitana en que viajaba, era muy bien tratada por el general, hasta que por las Bahamas en una partida de cartas le dió a otro jugador con un cuchillo unos cortes en la cara, de lo que resultarón inconvenientes y la destinaron a otra nave hasta que desembarcaron en Cádiz en el mes de noviembre de 1624. Allí conoció a dos de sus hermanos que servían muy cerca del general de la armada en Cádiz.

Después de varias peripecias el Consejo de Indias le concede una renta de por vida, por los servicios prestados en la milicia.

Va a Roma y el papa Urbano VIII la escucha, entusiasmado, la curia la agasaja, uno de ellos, el cardenal Magalón le dice, que no tenía más falta que ser español. A lo cual Catalina con su genio pronto y a flor de piel responde con cortesía pero con mirada amenazante: “A mí me parece, señor, debajo de la corrección que se debe a vuestra señoría ilustrísima, que no tengo otra cosa buena”.

En Roma permaneció durante mes y medio, conocida, famosa y agasajada, no cuenta que frecuentó las casas de juegos, no lo cuenta porque no debió de ocurrir ningún incidente violento que destacar.

Pero allí por donde pasaba la gresca era la estela que su persona dejaba.

De Roma de dirige a Nápoles, un día paseando por el muelle, dos muchachas que hablaban con mozos, se rieron y una de ellas le dice: “Señora Catalina ¿adónde se camina?. Catalina se para, se da la vuelta y desafiante, le responde al grupo: “Señoras putas, a darles a ustedes cien pescozones y cien cuchilladas a quien las quiera defender”. Callaron y se fueron con paso apurado.

Catalina siempre vestida de hombre, se trasladó a Méjico dedicándose allí a la arriería con una recua de mulas, que conducía con unos indios, transportando mercancías a diferentes lugares, siendo tenida en Veracruz por hombre de mucho corazón y gran destreza, traía espada y daga con guarniciones de plata y que por entonces, según dejó escrito el capuchino Fray Diego de Sevillas, “tendrá sobre cincuenta años, de buen cuerpo, no pocas carnes, color trigüeño, con algunos pelillos en el bigote”.

Catalina de Erauso, la monja alférez en el año 1650 enferma y muere a los cincuenta y ocho años de edad en el camino a Veracruz. Se le hace un suntuoso entierro, poniéndolsele en el sepulcro un honroso epitafio.
Después de tantas heroínas de pacotilla en los films americanos, mezcla de caricaturas orientales con la violencia USA, después de tantas heroínas de dibujos, todas ellas con espadas y posturas manga, que excitan, tanto unas como otras, a los muchachos, sin satisfacerlos, y mostrando a las muchachas un mundo irreal.

Muestro aquí, un esbozo de biografía real y que por su riqueza de acontecimientos, parece irreal.

No alcanzo a comprender cómo no se ha realizado una serie de televisión o algún otro film, siguiendo la estela del realizado por el director mejicano, Emilio Gómez Muriel en el año 1943, sobre la increíble vida de esta mujer, mediaticamente bien tratado daría mucho, pero que mucho de sí.

Tal vez porque las cosas MADE IN SPAIN no interesan a nadie, interesándole solamente a nadie las cosas made in USA.

lunes, 29 de noviembre de 2010

-La Monja Alférez- (1ª parte)-


En el año 1.592, reinando en España Felipe II, nació en San Sebastián una niña, hija del capitán Don Miguel de Erauso y de Doña María Pérez de Calarraga y Arce. Se le puso el nombre de Catalina. El ser hija de hidalgo, no demasiado adinerado, fue un problema familiar pues faltando dote que aportar a la boda, Catalina quedaría sin casarse con alguien de su rango.

Su padre, pensando en el futuro, decidió ingresar a la niña cuando tenía cuatro años en un convento del que era priora una tía suya. Allí, entre monjas dominicanas, entre altos muros, rezos, rosarios, disciplina y sin juegos, sin ver jamás la calle, pasó Catalina su infancia y algo más.

Cuando tenía quince años y estaba en el último año de noviciado, riñó Catalina con una monja con la que hacía tiempo tenía roces. Ese día llegaron a las manos y la citada monja de más edad, mucho más fuerte y corpulenta, le propinó una buena paliza.

Huye del convento pocos días más tarde, de madrugada, en maitines, Catalina pidió permiso a su tía para volver a su celda diciendo que no se encontraba bien. Se dirigió a la celda de su tía, tomó allí las llaves y los cuartos que encontró, que no eran muchos, junto con aguja e hilos.

Abriendo puertas y más puertas llegó por fin a la principal. Dejó colgado el escapulario y salió. Era la primera vez que Catalina veía algo que estuviese fuera de los muros del convento, ¿qué impresiones recibiría esta muchacha a penas traspasada la puerta de entrada? ¿hacia donde iría? ¿qué temores no asaltarían a Catalina de Erauso de quince años de edad, desconocedora del mundo, de la vida y de las pasiones humanas?.

¿Qué motivos, qué impulsos internos hicieron que su espíritu tomase tan importante y osada decisión?. No lo sabremos jamás. En sus memorias nada nos cuenta ni menciona.

Del convento encaminó sus pasos a un castañar, y durante tres días, en él permaneció oculta, cosiendo cambió sus ropas de monja por las de hombre, finalmente se cortó el cabello.

Con apariencia de hombre, apariencia que no habrá de abandonar nunca, llego a Vitoria, alimentándose de hierbas que encontraba en el camino. Quiso el azar que en esta ciudad fuese acogida por un catedrático que era pariente suyo, ella le ocultó su parentesco. Por saber latín le cogió afecto el hombre, y quiso obligarla a estudiar. Cansada Catalina de que gobernasen su vida, se fue tomándole unos cuartos y ajustó el viaje a Valladolid con un arriero.

Valladolid era la corté en aquel momento. En ella se hace paje del secretario del rey, tomando por nombre Francisco de Loyola. Pero el azar hace que su padre vaya a casa del secretario, del que era amigo, aunque su padre no la reconoce. Huye Catalina ese mismo día dirigiendo sus pasos a Bilbao.

En Bilbao unos muchachos van haciéndole burla. Ella coge una piedra y la lanza con tan buena puntería que descalabra a uno de los impertinentes mozalbetes. Es cogida, y tras el pago de las costas, permanece en la cárcel un mes.

De Bilbao parte en un barco hasta San Lucas de Barrameda, y de allí, de grumete a las Indias, Punta Areya, Cartagena, Nombre de Dios y Panamá.

Aquí comienza la increíble historia de quien será conocida, años más tarde, por la Monja Alférez.

En Punta Areya participa en un combate contra una flotilla de barcos holandeses.

En la ciudad de Saña, en el Perú, una dama se enamora de ella. Por entonces era encargada de una tienda. Un día de fiesta, viendo la representación de una comedia, un caballero se le puso delante, al decirle que se apartase un poco, el caballero le respondió malamente. De ahí pasaron a echar manos uno a la espada, y Catalina a su daga.

A los pocos días el caballero paso varias veces por delante de su tienda, Catalina entendió que era desafío, cerró su tienda, fue en su busca y, con un cuchillo en sierra, para que le quedase una fea cicatriz, le corto la cara. Se entabló seguidamente una pelea de espada en la que hirió a otro hombre, como consecuencia pasó tres meses de cárcel.

Se dirigió de Saña a Trujillo, allí en otra pelea de espada da muerte a un hombre de una estocada.

Se alista en la milicia y participa en varias contiendas, de las que en algunas sale con heridas. En todas ellas tiene un comportamiento esforzado y valiente.

Participa también en puestos avanzados en las guerras contra los Aracanos. Una vez los indios les arrebatan el estandarte, repartiendo golpes mortales a derecha e izquierda, alcanza al cacique que llevaba el estandarte y le da muerte. Vuelve a abrirse paso entre los indios hasta llegar junto a sus compañeros exhausta y mal herida, un hombro atravesado por una lanza y heridas de espada en el pecho.

Por esta hazaña se le concede el título de alférez. Más tarde desempeña durante casi un año el cargo de capitán.

Catalina es tenida por sus compañeros, capitanes y gobernadores, por hombre valiente, disciplinado y de gran autoridad.

Participa también en la conquista del dorado, así como en otras muchas guerras y contiendas.

En la ciudad de Concepción va de acompañante de un duelo. La noche era tan oscura que no podían verse las caras. Siente que su amigo es herido y al ayudarlo el otro acompañante echa mano de la espada, pelean y da muerte a su contrincante. La fatalidad, que no para de perseguir a esta mujer, hace que este hombre sea su hermano.

Qué dolor no supondría para ella su hermano, capitán de milicia que hacía algún tiempo había conocido y tratado, al que supo, conteniendo su emoción, ocultarle su identidad. Supo ahogar las ansias de abrazarse a él y decirle ¡hermano, hermano! ella, que no tenía familia, que estaba sola en tierras tan lejanas, le había dado muerte.

Por causa de esto, perseguida por la justicia, huye de Concepción atravesando los Andes. Que fácil es decir, “atravesando los Andes”, montañas y más montañas, semanas y semanas de caminata, sin agua, sin comida. Dos soldados en su misma situación perecen en el intento junto con sus caballos. El esfuerzo y las penurias consumen aquellos cuerpos que apenas tienen carne, no son más que pellejo y huesos. El frío congela aquellos dos hombres fuertes y acostumbrados a la vida más dura.

Catalina, sola, exhausta, medio muerta de cansancio, de hambre y de sed, es recogida y llevada a una hacienda cerca de al ciudad de Tucumán.

La dueña una viuda y rica hacendada, le propone casarle con su hija, una negra muy fea a juicio de Catalina. Al mismo tiempo un canónigo le propone casarse con su sobrina que aportará una importante dote al matrimonio.

Catalina huye dejando ambas enamoradas mujeres y ambos compromisos.

Gustaba Catalania enamorar a las mujeres, ¿tal vez para afirmarse como hombre, o abría algo de atracción personal?. En sus memorias no hay mención salvo en un momento en que, siendo muy jovencita, tiene apoyada la cabeza en las faldas de una joven mientras le acaricia las piernas.

Era Catalina muy aficionada al juego. En ello solía perder cantidades considerables de dinero y por el juego tuvo muchos lances violentos, en los que ocurrieron muertes y se vió envuelta en procesos y huidas.

Cierto día, paseando por una calle, desde una ventana una mujer le pidió protección y ayuda, la mujer se arrojó materialmente sobre ella y su caballo...

viernes, 26 de noviembre de 2010

-Los Lectuerdos-


Cada vez encuentro menos personas con quien pueda mantener una conversación. No me refiero a soltar sonidos articulados sin lógica alguna durante horas, a eso se le llama hablar. Hablar no significa que necesariamente se estén expresando ideas y pensamientos. Comúnmente hablar no es otra cosa que soltar la lengua a pacer.

Al entablar una conversación, que no tiene porque tratar de los rayos ultravioletas y su incidencia en los melanomas, conversación que solamente les interesa a los profesionales del sector médico o a los aquejados de la enfermedad. Al entablar una conversación con un tema sea éste el que sea, lo que la convierte interesante, no es el tema en sí, sino la forma de tratarlo. Por este motivo, es fundamental escoger los conversadores. Un buen conversador no es el que habla sin parar, a lo sumo es un hablador, el que no habla y solamente escucha, a lo sumo es un escuchador. Un buen conversador se expresa con lenguaje certero, exponiendo sus ideas por medio de lógicos razonamientos, escuchando a su vez con atención los razonamientos ajenos, que acepta, rebate o perfecciona con un razonamiento añadido.

Conversaciones así, son la delicia de una mente cultivada, de un espíritu que busca el conocimiento para sí y para otros. Estos conversadores, son personas de calidad que anteriormente han pasado años leyendo y reflexionando sobre los más variados temas. A la hora de hablar tienen referencias, lo que exponen lo hacen con claridad y sencillez, al escucharlos todo nos parece fácil y sencillo. Nada hay tan sencillo como un trozo de pan, si no se tiene en cuenta el trabajo de la siembra del trigo, su cosecha, su molienda y finalmente su elaboración. Detrás de un buen conversador hay muchos años de ocultas conversaciones con los libros. Un buen conversador ha tenido que pasarse gran parte de su vida leyendo, o gran parte de su vida reflexionado, para poder expresar algo con una mínima coherencia.

¿Cuantas personas conocemos que practiquen el sano y diario ejercicio de la lectura?, a buen seguro que muy pocas, y menos conoceremos que practiquen la reflexión. Muchos leerán libros de moda, para esas personas la lectura es entretenimiento, otra forma más de matar su tiempo, como si éste les sobrase.

Otras leen por aburrimiento, aburrirse es no saber estar a solas con uno mismo, el que se aburre y lee porque se aburre, necesariamente se aburra, no le crecen las orejas, es cierto, pero con frecuencia cuando habla rebuzna.

Hay quien es habilidoso estratega, da un vistazo a la contraportada del libro o lee una recensión en un periódico. Estos habilidosos habladores, llaman a los autores por su nombre de pila y no por sus conocidos apellidos. Don Miguel, refiriéndose a Unamuno o a Cervantes, como si tratándolos con esta pedante familiaridad fuesen más suyos y nada de los otros.

Hago la aclaración, el nombre de pila, es el nombre que el sacerdote ponía a los niños en la pila del bautismo.

Hay lectores de cama, son aquellos que indolentemente recostados, indolentemente reciben la novela recomendada por la emisora de radio. Una voz anónima les dice, mientras conduciendo su auto se dirigen a sus trabajos -El libro recomendado para este mes a todos nuestros oyentes es “Dos más uno son tres”.

Están los lectores de la prensa, estos suelen ser funcionarios. Durante sus duras jornadas matinales repasan uno o dos periódicos durante la larguísima media hora del café. También están los lectores dominicales, estos últimos son inconfundibles, al principio me sorprendía ver los domingos por la mañana personas en chandal -¡Que bien, que sana costumbre!- me decía, después de una vida sedentaria, el ejercicio aunque sea el domingo es un cosa excelente. La realidad era muy otra, se dirigían de esa guisa al quiosco más cercano y en lugar de pesas y mancuernas, transportaban bajo el brazo una pila de periódicos con sus respectivos suplementos. Que aspecto de seriedad sus caras, que reconcentrados sus rostros, todos ellos son la imagen del perfecto intelectual.

Cada vez encuentro menos personas con quien pueda mantener una conversación. No me refiere a soltar sonidos articulados sin lógica alguna durante horas, a eso se le llama hablar. Comúnmente hablar no es otra cosa que soltar la lengua a pacer.

sábado, 20 de noviembre de 2010

-El Alemán Kolosal-


Me presentaron a un alemán, nunca había conocido a ninguno. ¿Cómo es un alemán? Ni más ni menos que como me había imaginado que era, grande, kolosal, cuadrado de cuerpo y mente y bebedor de cerveza como no he visto a nadie. El alemán kolosal me comentó que España es un país de toreros, a lo que respondí que no había visto y mucho menos conocido a ninguno. Sorprendido me respondió con un tono de reproche, que España era el país de la siesta, a lo que respondí que la siesta podía definirse como el Yoga español, reponía las fuerzas para continuar el trabajo, fortalecía la mente del estudiante y el sistema nervioso de la población.

Lo que él llamaba despectivamente siesta, le indiqué, era una ancestral y sabía terapia que desgraciadamente comenzaba a perderse este sano hábito, a causa de nuestros teutónicos contactos comunitarios ¿Cómo es eso? Me dijo. Los teutones, le aclaré, no sestean, en su lugar beben cerveza, consumen ingentes cantidades de ansiolíticos y antidepresivos. En la siesta se puede sestear, dormir, descansar, reposar, relajarse y como no, hacer el amor. El país que carezca de la siesta no podrá realizar de forma natural nada de lo mencionado.

En Alemania, dormimos, practicamos yoga y hacemos el amor, me habló un tanto contrariado.

Sí, es cierto, en Alemania, duermen con un sueño calculadamente profundo, se relajan en aburridas y pesadas clases del importado yoga, y el amor lo hacen científicamente, con la frialdad y la precisión que caracteriza la raza teutónica. Es decir los días quince de cada mes a las 9.45 con veintidós grados centígrados en la habitación.

Se rió con una estentórea y kolosal carcajada alemana. Por su reacción me di cuenta que mis palabras habían dado en el centro de la diana. El teutónico ejemplar era tan terco como kolosal, e insistió de nuevo, pero en España se trabaja poco. De un trago vació la media jarra de cerveza, haciendo un gesto para que le sirviesen la siguiente.

En este punto, me sentí vencido, tuve que asentir, pero me negué a darle la razón. En España si exceptuamos a los militares, policías, guardias civiles, políticos autonómicos, políticos nacionales, funcionarios, religiosos, a los trabajadores de servicios que realizan trabajos improductivos, a los parados, a los enfermos, a los jubilados, a los estudiantes, a las amas de casa, a los actores y a los deportistas, si exceptuamos a estos pocos, todos los demás españoles trabajan y trabajan mucho, -ya lo creo que tendrán que hacerlo, respondió, con seriedad alemana no exenta de ironía, y de un trago dejó la jarra de cerveza mediada.

En Alemania hay exactamente las mismas dedicaciones que en España, añadí.

Sí, pero se trabaja de forma productiva, llegado a este punto no pude contenerme y solté un argumento de gañán.

Debo recordarle estimado alemán, que muchos emigrantes españoles trabajaron en Alemania contribuyendo en gran parte a levantar el país después de la guerra mundial.

Creí que el kolosal teutón caería bajo mi argumento como el líquido de la jarra cayó en su estómago de un solo trago, pausadamente la levantó pidiendo otra y me espetó. Es cierto esto último, hemos acogido los mejores y más productivos de sus trabajadores, porque ustedes no los querían, les estorbaban o no entendían su forma de trabajar.

Me despedí cortésmente, dejándolo vaciar de un trago la otra mitad de la jarra. Ya en la calle pensaba para mis adentros, ¡vaya baño me ha dado el teutón de las narices! Y en voz alta y sin poder reprimirme me pregunté ¿tendrán sangre alemana los pocos que trabajan bien en España?.

sábado, 13 de noviembre de 2010

-Las Gomas de Mascar-


Alemania es un gran país, o una gran nación, la verdad es que todos los patriotas dirán lo mismo de sus países o de su nación, aunque esta tenga un menguado territorio.

En España hay una nación grande, que es España, después hay naciones más pequeñas en su interior, pero que son tan grandes como ella, como nación y como país.

Los patriotas son como los pescadores deportivos, no cuentan más que mentiras, a no ser que digan como Tartarín de Tarascón, que él no mentía, sólo exageraba.

Un país o una nación, es un territorio al que los conflictos con los países vecinos, le han limitado su espacio con unos lindes que le llaman fronteras. Fronteras éstas, que a lo largo de la historia se encogían y estiraban como goma de mascar, siendo unas veces grandes, otras chicas, y otras explotando, quedando sus rotos pedazos incorporados a otra naciones que a su vez se hacían grandes.

Analizados históricamente definiría un país o una nación como una goma de mascar.

España aquella gran nación de inmensos territorios, en los cuales nunca se ocultaba el sol, se ha visto reducida a lo que ahora es, después de perder por la fuerza, el perfume de sus colonias, a una península compartida con otras tres grandes naciones, Portugal al oeste, Gibraltar inglés al sur y los yanquis en el interior, no en el interior de nuestros corazones, en ellos solamente tenemos sangre, sino en el interior del territorio, con bases militares y en el interior de nuestras mentes también, con films y series de televisión.

¿Y las grandes naciones sudamericanas y centroamericanas?.

Esos grandes países no cuentan más que como añoranzas del histórico pasado, como los recuerdos del viejo que vive recordando su juventud, sin plantearse lo estúpida que ha sido.

Las grandes gomas de mascar obedeciendo a una inexorable ley del péndulo acaban encogiéndose y surgiendo otras en su lugar. Alemania creció tanto, que reventó y se redujo a lo que hoy es, una gran nación.

Todas las gomas de mascar sean pequeñas o grandes, tienen un denominador común, cada una de ellas pertenecen de hecho y por derecho a cincuenta familias. Cuando una goma de mascar explota, sus propietarios emparentados con las cincuenta familias propietarias de los países vecinos, siguen explotando las vidas de todas las otras familias que no son propietarias de nada.

Después de lo escrito, el que tenga ojos que lea, y el que tenga cabecita que piense, que ésta está para algo más que para peinarla.

lunes, 8 de noviembre de 2010

-El Miismo y el Yoismo-



A veces asisto a alguna invitación social, no lo hago por obligación, el interés es personal, cuando llevo mucho tiempo aislado de mis semejantes, los echo en falta, me vuelvo huraño, entrándome terribles ganas de vestime con pieles a lo Pedro-Picapiedra.

La última vez me encontré en el interior de una gran casa con bonito jardín y un nutrido número de personas de los tres sexos.

En un corrillo de hombres, copas en mano, hablaban de futbol, pasé de largo. En otro corrillo mezcla de todos los sexos, la conversación giraba y giraba como una noria, sobre la gastronomía, oí, escuché, observé su caras, observé sus gestos, los dejé noriando y proseguí mi solitario camino social.

Poco después, discretamente me uno a otro corrillo, esta vez de señoras, siempre es agradable la compañía de señoras. Hablaban sin más, pero con énfasis, de sus hijos e hijas, ninguna de ellas los defendía, no les encontraban más que defectos, los descuartizaban con saña arrancándoles las entrañas con ferocidad, desmembrándolos sin piedad alguna. Todas asentían a las malidicientes frases de quien fuese la que hablase, identificándose plenamente con su salvaje odio. La conversación se intercalaba, -¿no sabeis la última de la mía?, os cuento. Y daba comienzo otro nuevo y terrorífico episodio.

Me alejo preguntando al aire, que le ocurre a estas mujeres para hablar de este modo de sus hijos. El aire no me contesta, siento que se ríe de mi.

En un arranque de lucidez, poso mi vaso de agua con un par de hielos, disimulada como un gin-tonic y su lugar es ocupado por una copa de vino, tengo la esperanza de camaleonarme entre ellos. Una mano cariñosamente me coge del brazo, es la dueña de la casa, me conduce hacia un grupo diciendome que tiene interés en presentarme a unos amigos. Cerca de la piscina, beben y hablan, hablan y beben, no precisamente agua.

Poco tiempo después, con habilidad y anécdotas intento derivar a los hablado-bebedores hacia una conversación menos cargada de frivolidad. Lo consigo. Durante unos minutos todo marchaba bien, el alcohol soltaba las lenguas paciendo a sus anchas por los prados del lenguaje, incluso alguna frase de dudoso ingenio nos salpicaba inflamándonos con una alcohólica carcajada.

De repente surgió por el norte el terrible monstruo del yoismo. Porque yo, pues yo, haciendo estragos. De repente surgió por el sur, el terrible monstruo del miísmo.

Porque a mí, pues a mí. Los destructivos monstruos hicieron añicos mi intención de conducir con desenfado pero de manera inteligente la conversación.

El yoismo y el miismo, me gruñían y enseñaban los dientes, a los demás les daban lametadas, le lamían el rostro y les hacían caricias y aún cosquillas con sus garras. A mí me enseñaban los afilados dientes.

Si el tema es “las naranjas”, puede enfocarse la conversación desde las naranjas en el arte, su cultivo, comercialización, sus propiedades alimenticias, la cantidad de vitamina C que contienen, hasta las diferentes clases de naranjas y su comparación con otros cítricos. Pero cuando comienza el, a “Mi” no me gustan las naranjas, porque “Yo” las naranjas no las pruebo y, el yo y el mí, el mí y el yo, aparecen, lo arruinan todo.

Los dejé sin decirles nada, pero a mis espaldas sentí sus opiniones, ¡Que personaje curioso!, ¡Además no viste ropa de marca! ¡Que peculiar con esa chaqueta de pana de corte clásico!.

Pues sí, mi chaqueta tiene veinte años, el sastre que me la confeccionó se iba a jubilar, así que me hice dos iguales, ésta la guardo para las ocasiones y la cuido como oro en paño. Afortunadamente no engordé demasiado.

Antes de marcharme, echo una última mirada a mi alrededor, y toda aquella gente, bien situada socialmente, de profesiones liberales unos y funcionarios de clase otros, en aquél estupendo jardín no parecen más que una particular mala fotocopia del criticado botellón, a lo fino, pero botellonazo.

lunes, 25 de octubre de 2010

-Los Democatólicos-



¿Pueden concebir ustedes un ave que sea un pez, o un pez que sea un ave?. Es cierto que hay aves que nadan y que bucean en su afán de buscar peces con los que llenar el buche. Al igual que es cierto que hay peces que vuelan ligeramente, en su afán de cazar insectos con los que aumentar su dieta. Pero de ahí a afirmar que un ave sea un pez o un pez sea un ave, hay un abismo. También el hombre nada e incluso realiza inmersiones dentro del agua, y no por ello es un pez, al igual que vuela sobre modernos aviones con forma de ave, y no por eso es pájaro. Aúnque sí es verdad, que muchos llevan plumas aunque no vuelen, y otros son pájaros de cuenta, no teniendo nada que ver con las aves.

¿Pueden concebir ustedes a un católico que sea demócrata, o un demócrata que sea católico?. Es cierto que hay católicos que votan en su afán de perpetuar en el poder el partido afín a sus intereses. Al igual que es cierto que hay demócratas que acuden a la iglesia, buscando tranquilizar su conciencia y sosegarla. Pero de ahí a afirmar que un católico sea demócrata o viceversa, hay un abismo.

La religión católica, no ha sido, ni es, demócrata. Desde su creación fue constituida como una organización autárquica revestida como un gobierno teocrático. Las decisiones las tomaba el jefe de la iglesia, y todos los demás a obedecerles, porque él, era infalible, y porque por él hablaba Dios. Hay que añadir, que la curia de cardenales consejeros, especie de senadores o de diputados, elegidos entre ellos mismos, ayudaba en todo al sumo Pontífice, que solamente dejaría de serlo con su muerte natural o por envenenamiento.

La elección del Papa la hacen únicamente los cardenales. Los obispos y arzobispos, monjas, curas y frailes, en nada participan, como tampoco en nada participan los católicos practicantes y católicos creyentes. A todos les dan un hecho consumado. ¡Papa avemus! Y CHITÓN.

La verdad es que aquella frase, “soy el pastor y vosotros mis ovejas” refleja perfectamente lo que esta religión es, una religión de balantes ovejas.

Los políticos cada dos frases hacen alusión al régimen democrático, a la constitución y a las libertades, denostando a los gobernantes que no poseen este régimen o esta forma de gobierno. El estado vaticano con su jefe de estado al frente de su octogenaria cohorte de cardenales, jamás ha sido mencionada, criticada y mucho menos denostada, como tampoco le hacen ningún bloqueo económico a sus empresas mercantiles, bancos, colegios, universidades, periódicos, revistas, emisoras de radio y televisión. Nada de nada. Rien de rien, como dirían los franceses.

Por estas razones, puedo concebir a un católico con espíritu católicamente ovejuno, pero no puedo concebirlo con espíritu demócrata. La historia así lo demuestra, sus prácticas también lo hacen. Aunque ellos afirmen que son demócratas, aunque lo juren y lo perjuren, no los creo. El diablo también jura y perjura que él es Dios. Para los católicos, decir mentiras, falsedades, roben o asesinen, para ellos no tiene importancia, lo hacen por la fe, lo hacen por la iglesia, como los cruzados, lo hacen porque Dios lo quiere. Además, se confiesan, hacen penitencia, comulgan con una ostia pequeña y a empezar otra vez.

¿Pueden concebir ustedes a un ave que sea un pez, o un pez que sea un ave?. Yo no.

sábado, 23 de octubre de 2010

-Que Viene el Papa-


Pocas personas saben lo que era la Santa Inquisición, sólo algunas de esas pocas personas conocen los métodos de tortura, métodos de interrogatorio y muerte que estos santos inquisidores aplicaban. El servicio de inteligencia de esta santa institución católica, era en su tiempo, hasta casi llegado el siglo XX, el mejor y más extendido en el mundo. Religiosos católicos de todo tipo, sexo y pelaje, los hay en todos los países, los afiliados a esta religión se cuentan por millones por todas las naciones. He aquí un servicio de inteligencia que para si querrían Rusia, China, Israel, USA o Inglaterra.

El Vaticano, sede central del catolicismo, es una pequeña ciudad, pero es una ciudad estado independiente, es decir, es la nación Vaticana, desde la cual se organiza y se rigen las vidas de sus creyentes por medio de sus funcionarios, que son sus religiosos profesionales. Antiguamente, los Papas tenían el poder espiritual sobre todos los ciudadanos sin excepción alguna, tenían también el poder temporal sobre todos los reyes sin excepción. Es lo que los muchachos estudian en el bachillerato como CESAROPAPISMO, y que nadie les explica lo que en realidad era y actualmente es.

Si un monarca o emperador no satisfacía la política del papa, monarca de monarcas, emperador de emperadores, lo excomulgaba. Con esta orden lo arrojaba fuera del seno de la iglesia católica, aplicando su poder espiritual. Hasta aquí, podría pensarse, al rey que fuere le importaba un rábano, y si quieren una media docena de repollos con dos lechugas, que lo excomulgasen o no. Pero lo espiritual va muy unido a lo material, y si al rey lo excomulgaban, los otros nobles que deseaban serlo, se unían, y formaban un ejército superior, lo vencían, y católicamente le cortaban la cabeza a él y a toda su familia para que no hubiese posible descendencia, y a rey católicamente asesinado, nuevo rey católicamente entronado.

Esto no es otra cosa que el CESAROPAPISMO, el Santo Padre era el rey de reyes. Pero Napoleón Bonaparte cuando se coronó emperador, el papa quiso ponerle la corona en su cabeza, Napoleón se la arrebató y se la puso el mismo y así mismo. Diciéndole de mirada y obra “no me vengas con coñas que te pongo entre rejas a ti y a todos los hombres que visten con faldas”. El cuadro de la coronación del pintor David, así lo muestra.

Es cierto que los últimos años de la inquisición ya no se aplicaba la pena de muerte pública, quemando vivas a las personas, tampoco se las asesinaba públicamente en el buey, que consistía en introducir a la víctima en una especie de buey de hierro, al plantarle fuego lo asaban vivo, y sus alaridos producían mugidos que recordaban a los del buey. Tampoco acañavereaban a los condenados, que consistían en dispararles católicamente flechas de caña al cuerpo, con el propósito de hacer más lenta su agónica muerte, que si fuesen de hierro. Es cierto que ya no hacían esto los últimos años.

San Sebastián hay uno, quizás en representación de los que los Santos inquisidores hicieron por miles, eso sí católicamente y por la fe.

La Santa inquisición se abolió hace poco más de cien años, tomando el nombre o camuflándose eufemísticamente bajo el nombre de Santa Congregación para la Fe. Bien, el director en jefe de este Santo Tribunal de la fe, auténtico servicio de inteligencia y espionaje del estado vaticano, no era otro que el actual Santo padre Benedicto XVI.

¡QUE VIENE EL PAPA!

Vai velo ti, que a min dame a risa

Vete a verlo tú que a mí me da la risa

Go and see him, he make me laugh....

viernes, 15 de octubre de 2010

-El Porqué de la Utopía-


Utopía fue un término creado por Tomás Moro, en el siglo XV, para designar una república de gobierno ideal.

Su traducción “lugar que no existe” vino deformándose a través de los siglos hasta entenderse por utopía algo ilusorio e imposible de realizar.

Cuando se le llama utópico a una persona se quiere indicar con ello que dice cosas sin sentido, que no se atiene a la realidad que le rodea.

Denominar utópica una idea o un proyecto es pensar y decir de él que es irrealizable, que es un sueño, que es una locura.

Platón, en su República, imaginó un gobierno políticamente adaptado a su tiempo y, en cierta manera, hizo utopía. Estructuró una república según las necesidades de la ciudad y según las necesidades políticas de sus ciudadanos libres. Elaboró para ello una división de funciones y clases sociales.

Sócrates, maestro de Platón y de la juventud griega, pasó su vida buscando la utopía, interrogando constantemente a los políticos de la ciudad, sobre el gobierno, sobre el comportamiento del hombre y sobre las leyes. Interrogaba a los filósofos y a los sofistas (profesionales de la enseñanza y de la retórica) sobre la esencia del hombre y sobre la naturaleza humana. También a los artistas acosaba Sócrates a preguntas sobre el arte y su sentido. Sócrates aunque viejo no se avergonzaba de su ignorancia: “Sólo sé, que no sé nada” decía, y preguntaba, una y otra vez, sin obtener respuestas. Sus discípulos aprendían de él la forma de interrogar, de dudar y de pensar.

Sócrates, maestro de filósofos, fue ridiculizado por literatos y llevado a juicio acusado de banalidades de las que, por ser banalidades, era imposible defenderse y le hicieron beber cicuta, brebaje letal. Más tarde su nombre fue escrito en letras de oro en los manuales.

En el siglo XV, Tomas Moro, autor de la “Utopía”, también es ajusticiado siéndole cortada la cabeza.

Pocos años más tarde el fraile Tomasso Campanela, autor de “La Ciudad del Sol”, por creer en la ciudad ideal y poner en duda las leyes establecidas, pasa 26 años encarcelado.

Si las utopías son irrealizables, ¿por qué tanto empeño se tiene en no permitir tentativas de realización?.

Soñadores son aquellos que, viendo los defectos de la sociedad, intentan superarlos. Soñadores son aquellos que, desando un futuro mejor para quienes los rodean, desean cambiar el presente. Soñadores son aquellos que hablan de la vida y la libertad llevando a la práctica sus ideas. El soñador es de naturaleza ingenua y entusiasta, todo él es utopía.

Jamás han sido soñadores, ni partidarios de un mundo mejor, ni defensores de la libertad y la vida, quienes han puesto en su lugar otras palabras, elevándolas a la categoría de sagradas y dogmas de fe que rigen nuestros actos.

Muchas utopías hubo en la biografía de los pueblos, en la biografía de la humanidad. Su mayor número fueron ahogadas en la represión, la violencia, el crimen y el castigo ejemplar. Los manuales están llenos de reyes victoriosos, de héroes de grandes batallas y vacíos, sin embargo, de utopías. Los sueños, los anhelos de los pueblos, no tienen cabida en esos libros ni en esas lecciones de historia.

Poco tiempo después de morir Jesús de Nazaret las gentes que habían recogido sus ideas y las ideas de sus compañeros, formaron la secta de los Apostólicos. No había entre ellos nada de propiedad particular, todo era en común; los hijos no tenían un solo padre; todos los hombres de la secta eran considerados como padres y todos los niños eran considerados como hijos por cada hombre. La mujer era madre de todos los niños.

En la Edad Media se produjeron tentativas de utopía preconizando una primitivismo religioso y una mejor distribución de la riqueza social. Los cátaros, los albigenses, fueron algunos de ellos. Una cruzada patrocinada por el Papa y la nobleza, al mando de Simón de Monfort, arrasó pueblos, ciudades, robando todo lo que encontró a su paso, asesinó a niños y mujeres, e hizo justicia decapitando y quemando vivos a hombres cuyo delito había sido el deseo de una vida mejor.

Pocos siglos más tarde. Thomas Muncer y Huss junto con sus partidarios son represaliados de tal forma y de tan cruel manera por la nobleza alemana y por el clero alemán, entre los que se encontraba Lutero, que por vergüenza los historiadores lo pasan por alto en sus libros. Todavía en el siglo XVIII en Inglaterra se formó la secta de los Adamitas, que separándose de la religión convencional, preconizaban entre otras cosas el despojarse de toda vestimenta y caminar desnudos como Adán.

Francis Bacon con “La Nueva Atlántida”, Rousseau con el “Emilio”, Voltaire, etc., etc. Han creído en la utopía.

Los autores del llamado socialismo utópico del siglo XIX idearon organizaciones sociales, políticas, urbanísticas, humanas y educativas que pudieron haberse llevado a la práctica. Hombres como Fourier, Cabet, Saint Simon, W. Goodwin, Owen, W. Morris, Proudhon han dedicado sus vidas a la búsqueda y logro de la utopía.

De utópicos y locos soñadores fueron acusados, pero curiosamente el tiempo les ha dado la razón en sus teorías urbanísticas y, hoy en día, los modelos de ciudades urbanísticamente más avanzadas están basados en sus proyectos y estudios. Claro está que la finalidad con que utilizan los estados estos proyectos es muy distinta a como quisieran los utópicos que fueran utilizados.

Aldoux Huxley en “Un mundo feliz” mostró una sociedad futura a la que en pocos años podemos llegar perfectamente.

La ciencia y las investigaciones científicas industriales y estatales han hecho avances en la medicina, la bioquímica, la psicología, la psiquiatría y la sociología que pueden convertir al hombre animal de actos libres, en animal de actos mecánicos. Ya se puede programar el cerebro de una persona y emitirle órdenes por computadora. ¿Se imaginan toda una ciudad moviéndose según las órdenes de un computador que no ocupa más dimensiones que un frigorífico familiar? Pues eso ya es factible. Se está perfeccionado y buscando el momento oportuno de ponerlo en práctica masivamente.

La organización futura será perfecta. La religión ya no será necesaria, porque un nuevo dios emitirá lo que está bien y está mal, el dirá lo que es justo y no lo es. Las leyes habrán desaparecido por innecesarias. Cada uno sabrá perfectamente lo que debe realizar cada día, cada hora, cada minuto. Nuestros sueños serán también controlados. Un hombre que sueña es un hombre peligroso. Los estados lo saben. El hombre así desprovisto de deseos, de necesidades, será un hombre feliz y un mundo así estructurado, así planificado, así perfectamente regido, será un mundo feliz. La ciencia dentro de diez años a lo sumo puede exclamar definitivamente ¡EUREKA! ¡hemos convertido al hombre en una máquina viviente!. Siga este consejo: ¡Si quiere un mundo feliz siga rascándose la nariz!.

Haré mención a la novela de George Orwel, 1984.

Orwel nos muestra como un estado es capaz de controlar todo lo que tiene bajo sí; nos muestra como todos los ciudadanos, y cada uno individualmente es controlado en sus aspectos más importantes. Que un ciudadano beba un vaso de agua o se beba dos no tiene importancia, pero que desee leer, visitar una taberna al estilo antiguo, o hacer el amor en la intimidad de una habitación del casco viejo de la ciudad, huyendo de los confortables y modernos apartamentos, es peligroso. He aquí un posible rebelde, que ya ha empezado a cuestionarse la sociedad en la que vive.

El estado lo sabe, y pone buhardillas y librerías antiguas con libros sugestivos en las partes antiguas de las ciudades, para seducir el espíritu romántico de las mentes soñadoras, para seducir al hombre utópico. Una vez que eso hacen ya están en la celada.

Hay quien dice, que lo que Orwel escribió todavía está muy lejos de suceder. Orwel narra en su libro formas de control social que, actualmente, han sido superadas varios cientos de veces.

Y más bien creo que el año 1984 real ha superado con mucho la novela de Orwel, que no fue más que un aviso, para prevenirnos de lo que nos espera si seguimos el consejo: ¡Si quiere un mundo feliz siga tocándose la nariz!.

De niño había leído una frase de Oscar Wilde que decía: “No compres jamás un atlas que no traiga el país de la utopía”.

Busqué un atlas que trajese el país de la utopía y ninguno hallé. Compré entonces un atlas y le añadí una página en blanco por si algún día tenía noticias de tal lugar.

Supe con los años que la utopía hay que buscarla y supe también que las utopías eran muchas. Tantas y tan diversas que cada espíritu humano tenía una. Eso me pareció el más hermoso de los hallazgos.

Lo que pretendo es mostrar que la utopía es la esencia del pensamiento y lo más elaborado del espíritu, que la utopía es la evolución natural e inevitable de las ideas. Cada hombre debe tener su idea, cada hombre debe tener su utopía. Una vez que se ha lanzado la idea, su puesta en práctica algún día será lograda. Es una ley natural.